Hace casi una semana desde que esta pequeña salió de mi cabeza en mitad de la noche. Sin previo aviso y después de meses de sequía literaria, decidió nacer en algún rincón de mí. Supongo que el dolor la engendró o, al menos, contribuyó a hacerlo. Al final Ares va a tener razón y la inspiración es mucho más fuerte si está motivada por la tristeza... aunque yo en parte me niegue a creer algo tan oscuro.
He de decir que no me gusta demasiado. Hacía muchos, muchos años que no escribía poesía y nunca me consideré capaz de crear una decente. Esta no va a ser la excepción, claro está. Me recreo demasiado en la repetición, que le voy a hacer, es una característica innata.
Se puede resumir este "poema" en siete simples palabras:
Si fuera más egoísta, lloraría mucho menos.
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Dos palabras.
Dos simples palabras hubieran bastado
para detener el arroyo que brota de mis ojos,
incesante, infinito y sin control.
Dos palabras que llenarían de luz la noche
y cesarían el rumor de mi llanto
que rompe el silencio de la habitación.
Dos palabras para que el miedo se fuera.
Para dormir segura y tranquila
abrazada a ti y sintiendo tu calor.
Dos palabras que ahuyentarían la soledad,
y aunque egoístas, dos palabras sinceras,
que dejarían al descubierto mi interior.
Dos palabras que reflejan todo.
La necesidad que siento de ti,
de tus manos, tus abrazos, de tu olor.
Dos palabras cobardes que no supieron salir.
Temblorosas se escondieron
por no considerar la mejor ocasión.
Dos palabras que ahora duelen.
Me queman y luchan por salir
para volar hacia ti, hacia el sol.
Dos palabras que me habrían hecho tan feliz
en esta noche tan oscura.
Esas dos simples palabras.
Quédate conmigo
por favor…
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Besos poéticos
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