lunes, 29 de octubre de 2012

El legado del otoño

Odio los domingos. Pero sobretodo, odio los domingos de otoño.
Paradójicamente, adoro el otoño y disfruto horrores viendo cómo los árboles van tiñendo sus ropas para acabar deshaciéndose de ellas y quedar, al fin, desnudos para el frío invierno. Adoro el otoño y sin duda es mi estación favorita aunque también es, con diferencia, la estación en la que más sufro. Puede que me guste torturarme a mí misma; quizás disfruto secretamente con el dolor que anida en mí todos los otoños. El otoño es tan nostálgico, tan hermosamente triste, que no puedo evitar sentirme tristemente alegre, por muy absurdo y contradictorio que esto pueda sonar. Soy una chica hecha de contrastes, que le vamos a hacer.

Pero este otoño está siendo nuevo para mí. Este otoño es mucho, muchísimo más colorido que todos los que he vivido desde el 2004. Y no sé muy bien cómo me siento al respecto.

Hace un par de horas lo comentaba con Ares. Sin extenderme mucho y sin entrar en todas estas paranoias personales sobre el otoño, le dije que me sentía diferente. Creo que textualmente fue algo así:
- Hoy necesitaba un abrazo. He tenido una tarde un poco tonta.
- ¿Por qué?
- No lo sé. Me siento rara. Como que he vuelto un poco a mi antigua forma de ser.
- ¿A qué te refieres?
- Es que yo no suelo ser así. Yo nunca he sido tan risueña ni tan simple. Yo siempre he sido una persona mucho más fría... mucho más gris. Pero ahora, como estoy rodeada de tanta gente alegre, de algún modo me lo están contagiando y mi vida tiene mucho más color. Pero es una sensación muy rara. No sé muy bien como explicarlo.
- Te extrañas a tí misma, ¿no?
- Sí, supongo que es algo así...
Y con unas pocas palabras, él me ha entendido a la perfección y ha sabido aliviar esta extrañeza que me invade el cuerpo y el alma. Ha podido calmar la inquietud que he sentido durante toda la tarde. Supongo que será una de sus habilidades, quizás sólo se trata de que su nivel de empatía es muy superior a lo que me imaginaba, o puede que a él le pase algo parecido...

El caso es que, a pesar de lo rara que me siento, a pesar de lo extraño que es para mí vivir un otoño tan colorido y tan lleno de vida, estoy contenta. A pesar de que la nostalgia sigue estando patente en cada hoja de color pardo, en cada ráfaga de aire otoñal; no todo es añoranza.

En estos días de reflexión no puedo evitar acordarme de Lola. Ella amaba los otoños más incluso que yo. Ella los disfrutaba plenamente y los plasmaba en pequeños cuadernos; sus cuadernos de otoño que tanto me gusta releer una y otra vez. Y ahora, mientras vivo este otoño de 2012 tan vivaz y tan atípico, creo que ella estaría feliz de saber que yo también puedo sonreír abiertamente durante esta estación de paso. Estoy segura de que, de algún modo, se sentiría orgullosa al ver que su pequeña ha aprendido a ver los otoños con unos ojos llenos de color. Al ver que estoy aprendiendo a ver y sentir los otoños como ella lo hacía.
Con una nostálgica y dulce pasión.



Besos con sabor a nuevos colores.

sábado, 27 de octubre de 2012

LOVE 108

Hace un rato que me he sentado frente al ordenador con la intención y la convicción de escribir algo. Hoy es uno de esos días con cielo gris en los que te apetece plasmar un trocito de tu vida en algún lugar. Pues bien, me he sentado aquí, con un cigarro entre los dedos y antes de poder pensar en algo sobre lo que escribir, mi vista se ha posado en dos palabras que están marcadas en rojo en el corcho que tengo frente a mí.

LOVE 108

...108

Números que aparentemente no tienen relación alguna entre sí pero que si indagas un poco más a fondo, descubres su verdadero significado.

8. Ocho semanas viviendo en este lugar. En este rincón que se ha convertido en mi mundo. Este edificio gris con las puertas verdes que cada día parece un poco más luminoso por todo lo que representa; por lo que me hace sentir. Por los buenos momentos que cada día se suceden uno tras otro, por las risas, las películas, las mojitadas, las canciones y las charlas de madrugada. Por levantarnos a desayunar y volver a la cama. Por  los cafés y las tardes que pasamos tiradas en la cama, perdiendo el tiempo y sintiéndonos genial. Ocho semanas que han estado llenas de momentos geniales.

0. Cero han sido los días de soledad desde que llegué porque, aunque alguna noche me ha tocado dormir sola, hace mucho tiempo que no tengo esa sensación de vacío que antes inundaba mi vida. Ahora siempre, siempre tengo alguien con quien hablar, con quien compartir mis problemas o la primera estupidez sin sentido que se me pasa por la cabeza. Nunca me siento totalmente sola.

1. Una gran amiga, una personita especial que se ha hecho un hueco en mi vida y que cada mañana hace que me levante de buen humor, que me alegra con sus sonrisas y endulza mi oído con sus preciosas canciones. Que me presta su pecho para llorar cuando más lo necesito y comparte conmigo todas sus alegrías y sus penas, así como yo las comparto con ella. Una chica genial que me aconseja cuando me siento perdida y que escucha siempre mis locuras y mis estúpidos problemas. Una chica cuya voz me pone los pelos de punta y que, al cantar, lleva mi sensibilidad hasta el extremo, hasta estar al borde de las lágrimas por la emoción. Una chica tan alegre y tan extrovertida que es capaz de hacerme reír hasta llorar y puede iluminar las partes más grises de mi personalidad. Una gran amistad que se ha forjado tan fuerte y en tan poco tiempo que me hace sentir verdaderamente genial.

Por eso soy tan feliz de estar viviendo en la habitación 108. Porque a día de hoy tiene un significado muy muy importante para mí. Porque los ratos que paso en esta habitación casi siempre son buenos y, si hay alguno malo, sé que voy a tener a alguien para apoyarme, alguien que me tiende la mano y me empuja para seguir adelante.

No podría pedir nada más, no podría tener una persona mejor con la que compartir mis días y mis noches porque me ha tocado tener la mejor compañera del mundo.

Love 108

Besos con sabor a amistad.

lunes, 22 de octubre de 2012

Lunes temporal

Lunes de nuevo.

Los días van pasando por el calendario a una velocidad vertiginosa. Tan rápido que a veces siento la necesidad de agarrarme a algo para que el paso del tiempo no me arrastre. A veces siento que estoy perdiendo el tiempo y, otras veces, que lo estoy aprovechando al máximo.

La semana pasada tuve que entregar un ensayo para la asignatura de Introducción a la Historia y el ensayo debía tener como tema principal la temporalidad. No puedo decir que escribir el ensayo me hiciera reflexionar mucho sobre el tiempo, porque tuve que escribirlo el día anterior a la fecha límite por ciertos problemas técnicos *cofmierdadewindowscof* pero la verdad es que ahora, a toro pasado, me ha dado por ponerme a pensar en ello.

Me he dado cuenta de que mi concepción del tiempo es mucho más ambigua que la de la gente que me rodea. Ayer mismo por la noche, un compañero (y "amigo") de la residencia, (al que a partir de ahora llamaré... Ares ) comentó que para él el tiempo pasaba casi inadvertido. Decía que le parecía increíble que estuviéramos en el año 2012; que casi no podía creerse que hubiéramos pasado la década de los 2000.
Cuando le oí decir eso y explicar lo que acababa de decir, me pareció que tenía mucho sentido pero, al mismo tiempo, lo sentí como algo imposible de comprender del todo. Para mí el tiempo pasa y no puedo evitar notarlo. Recuerdo cada año que me echo a la espalda y noto como su peso se va acumulando sobre mí. No se trata de que el tiempo pase lento ni rápido. Simplemente el tiempo pasa y lo arrasa todo.

Siento que todos estos años, todos los años que mi memoria me permite recordar, están ahí detrás. Como si los hubiera ido guardando en un cajón invisible, en un cajón de sastre donde se almacenan todas las cosas buenas y malas, sin un orden ni sentido. Todo desorganizado y caótico. Todo una maldita locura. Pero está ahí. No sé si el peso de los años me sostiene para no dejarme caer o si se convierte en un lastre que no me deja avanzar tan rápido como me gustaría.

En verdad hay ocasiones en las que me gustaría que el tiempo pasara más rápido. Mucho más rápido. tan rápido como para no darme cuenta de ello. Ojalá llegue un día en que pueda decir "¡Vaya! ¡Si ya estamos en el 2027! Parece que fue ayer cuando vivía en el 2012..." Eso significará que el tiempo ha pasado rápido y ha pasado bien. Y podré sentirme un poco más ligera sin todo este peso cargado sobre mis hombros.

Pero quizás esto no sean más que tonterías. Percepciones ambiguas que mi mente se empeña en tener y quizás mi tiempo sea igual que el del resto del mundo. Quizás todos sentimos el mismo peso con los años o quizás el peso que tengo es mucho más ligero del que realmente siento.
Quizás no debería pensar tanto en un comentario de Ares porque, al fin y al cabo, siempre dice cosas raras. (Y por eso me gusta tanto)


Besos con sabor a tic-tac

jueves, 18 de octubre de 2012

17 de Octubre


17 de Octubre.
Cuando juntas las palabras "diecisiete" y "octubre" parece que adquieren una musicalidad especial, algo indefinido y poco concreto que hace que suenen bien al ir juntas. No es que el 17 sea un día especial para mí, ni que el mes de octubre albergue recuerdos más importantes que cualquier otro mes del calendario...
Simplemente es una bonita fecha para comenzar algo. Quizás ese sea el motivo de la belleza oculta tras ello.
Por ejemplo, este blog. Este espacio que ahora inauguro lleva abierto unos cuantos meses. Estaba ahí, simplemente existía esperando al momento en que mi atolondrada cabeza se acordara de que un día lo había creado por algún motivo concreto que ya no soy capaz de recordar. Y hoy, 17 de octubre, por fin va a cobrar vida.
He de decir que este "nacimiento" se debe, en gran parte, a cierta canaria, estudiante de enfermería que tiene una sonrisa como un sol y que ahora mismo está sentada justo detrás de mí, escribiendo y escuchando música e ignorando totalmente lo que yo estoy haciendo. Esta chica (de la que hablaré más adelante) acaba de escribir algo precioso y ha conseguido emocionarme. A causa de eso, un mecanismo se ha activado en mi cabeza y me ha recordado que, hace tiempo, yo también tenía la capacidad de emocionar con la palabra; cuando escribir aún era una pasión y la pereza no estaba tan presente en mi vida. Esas palabras tan emotivas que ha escrito mi querida compañera eran la chispa que faltaba para que este blog pudiera nacer.
En fin, celebramos hoy, pues, un nacimiento y pondré de mi parte para que este proyecto dure todo cuanto sea posible. (Aunque no puedo prometer nada, últimamente mi constancia va cuesta abajo y sin frenos...)
Ahora me retiro a continuar con mis obligaciones estudiantiles antes de que el "dios del remordimiento" venga y me dé dos ostias por no estar escribiendo el ensayo que tengo que entregar mañana.
Gracias Minami, a tí te dedico esta primera entrada por ser la inspiración de la que nace esto ^3^
Besos con sabor a novedad.